«Bizum», una revolución.

Desde su aparición hace pocos años, el «Bizum», un servicio de envío y recepción instantánea de pequeñas cantidades de dinero, ha adquirido una gran popularidad y su uso se ha extendido con gran fuerza, especialmente, entre los más jóvenes. Veamos una reflexión personal al respecto.

Vivimos una época en la que los medios digitales a nuestra disposición no sólo han visto generalizado su uso, sino que también han mejorado muchísimo en potencia, calidad y seguridad. Lejos queda ya la llamada «fiebre de las punto com» que vivimos a principios del siglo actual en un momento en que parecía que las empresas tecnológicas se iban a llevar la palma en el futuro inmediato se desató una euforia bursátil que al final quedó en prácticamente nada, fue una simple expectativa, una visión preclara de un futuro en ciernes pero que apareció en un momento en que los medios electrónicos, ciertamente ya bastante desarrollados entonces, todavía no habían alcanzado el nivel necesario para poder causar una revolución digital y un cambio en el comportamiento de la Sociedad en su conjunto que llevara a un cambio en los hábitos de consumo además de un cambio en el sistema transaccional. Hoy en día es diferente, los medios electrónicos a nuestro alcance son rápidos, versátiles, seguros, relativamente baratos y de uso masivo; en pocas palabras, ahora, al contrario que hace veinte años, sí que podemos afirmar que estamos viviendo una serie de cambios de conducta que hacen que gran parte de las transacciones que los consumidores hacemos se estén efectuando mediante algún sistema de pago electrónico de los muchos que tenemos hoy en día a disposición y que, por lo tanto, el uso del dinero en efectivo se esté ralentizando sin pausa, tanto que quién sabe si en pocos años el uso del efectivo será visto como algo residual, como una reliquia del pasado.

Y es que el uso de medios electrónicos de pago no deja de tener muchas ventajas, no hay que llevar dinero encima, es más seguro porque no tiene riesgo de pérdida, en caso de robo del dispositivo electrónico hay claves y contraseñas de seguridad que casi imposibilitan el hurto, es rápido, pero también hace transparentes las transacciones efectuadas, les da visibilidad y, por ende, hace que los cálculos macroeconómicos sean mucho más precisos que cuando sólo había dinero en efectivo en circulación. A todo ello hay que añadir también, todo hay que decirlo, un mejor control fiscal sobre la circulación del dinero en la economía; vamos, que si alguna vez desapareciera el dinero en efectivo o éste se redujera a la mínima expresión, quién sabe si el «dinero negro» pasaría también a la historia, tiempo al tiempo.

Hace pocos años apareció el sistema de pago «Bizum«, una gran novedad en su momento dentro de los medios digitales de pago nacionales. Se trata de un sistema mediante el cual se pueden hacer transacciones instantáneas de pequeñas cantidades de dinero entre dos personas, de manera gratuíta y segura, basta con tener una aplicación de uno de los bancos colaboradores y una tarjeta vinculada al sistema para que el servicio identifique de entre los contactos que el usuario tiene un su libreta de direcciones quiénes son usuarios de «Bizum» y ya estará, ya se podrán o solicitar recibir o solicitar enviar cantidades de hasta quinientos euros sin gastos de manera rápida fácil e instantánea. La idea original de «Bizum» tenía dos vertientes, la particular para pequeños pagos entre particulares que normalmente no deben ser declarados, y la profesional en la que el «Bizum» se convierte en algo así como un «TPV virtual» (cuando hablo de TPV, me refiero a aquellas máquinas que tienen todas las tiendas para poder pagar con tarjeta), con todo lo que lleva parejo un TPV, contrato, gestión y declaración.

Por lo tanto, tenemos un «Bizum» para particulares pensado para, por ejemplo, pagar nuestra parte de una cena en grupo al amigo/a que ha pagado la totalidad de la cuenta de la misma, y uno para empresas pensado para pagar transacciones comerciales de la misma manera que si de un TPV se tratara. Aunque parezcan iguales, no lo son en absoluto, de hecho, la normativa bancaria separa y mucho el uso «particular» del «empresarial«, y no sólo a nivel de los distintos productos a ofrecer en cada caso, sino a nivel de la implicación fiscal que hay detrás de todo ello y «Bizum» no debería ser una excepción, una cosa es un pequeño movimiento de dinero entre particulares y otra muy diferente pagar una transacción comercial. La implicación contable y fiscal del tema, pues, no debería dejar sombra de duda, una pequeña transacción entre particulares no lleva IVA, una tansacción comercial, sí.

La gran ventaja de «Bizum» en su versión particular estriba, como comentaba antes, precisamente en su rapidez, seguridad y gratuidad y ello no ha pasado inadvertido para el gran público. Hoy en día es muy fácil oir aquello de «hazme un Bizum» para pagar cualquier cosa, y esto es muy positivo pero, cuidado, porque quizá no se esté usando el servicio de manera totalmente correcta. Me explico, volviendo a la naturaleza intrínseca de la transacción, usar el «Bizum» tiene implicación contable y fiscal diferente si se trata de entre particulares que si se trata de entre empresas o en una transacción comercial, por ello, a veces me pregunto si usar el «Bizum» para pagar una compra o una reparación de mi vehículo, cosa que hoy en día sucede, será del todo correcto; sí lo sería si la tienda o el taller usaran el «Bizum» en versión empresarial pero no, si no fuera así ya que estaríamos haciendo transacciones consideradas como «entre particulares» cuando deberían ser consideradas como «comerciales».

De hecho, algo parece que se esté moviendo en el sentido de empezar a limitar el uso de este servicio en su modalidad particular, de las ciento cincuenta operaciones mensuales que se permitían hasta ahora, se pasará a las sesenta operaciones mensuales y no es difícil pensar que en un futuro cercano se limite todavía más este servicio, ya que evidentemente muy pocos particulares harán sesenta transacciones mensuales con otro particular, igual que hasta ahora tampoco hacían ciento cincuenta. En ese sentido, en mi opinión, pronto viviremos una evolución de este servicio hacia uno en que las transacciones comerciales puedan quedar mejor identificadas y todo ello en el bien de todos, lo particular para particulares, lo comercial para el mundo empresarial. «Bizum» ha sido de manera innegable una gran evolución en el sistema transaccional electrónico cuyo éxito, estoy seguro, ha sorprendido a sus propios diseñadores; basta consultar su página web para ver que hoy, veinte junio de dos mil veintinuo, tiene dieciséis millones de usuarios, lleva cuatrocientas sesenta y tres millones de transacciones efectuadas y posee dieciséis mil ochocientos comercios en línea activos. Es, por lo tanto, un sistema de pago que ha venido para quedarse y que, una vez mejorado, va a ser sin duda uno de los «caballos ganadores» en el mundo de las transacciones electrónicas de la nueva Era Digital que estamos empezando a vivir.

Tortosa, 20-6-2021

Jordi Mulé

Economista C.E.C núm 13147.

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