El Día del Sobregiro

Según se ha publicado recientemente, durante el mes de agosto la Humanidad llegó a consumir todos los recursos que el planeta Tierra es capaz de producir en todo un año. El dato es bastante grave, implica que a pesar de que la pandemia actual haya reducido la demanda y el consumo mundiales, el planeta aparentemente se nos está quedando pequeño y a un ritmo alarmante.


De los muchos cálculos y estadísticas que efectúa nuestra civilización hay uno que me llama la atención, me refiero en concreto el cálculo del llamado “Día del Sobregiro“, en inglés, “Earth overshoot Day“. El “Día del Sobregiro” nos intenta indicar el día del calendario anual en el que la Humanidad habría utilizado todos los recursos que la Tierra puede producir o reponer durante un año y viene a dar a entender que todo lo que se use más allá de esta fecha no podrá ser repuesto y, por decirlo con otras palabras, a partir de esta fecha estaremos gastando recursos futuros de manera similar a cuando anticipamos nuestros recursos futuros al pedir un préstamo al Banco para así poder disponer de una suma de la que ahora no disponemos pero que somos capaces de volver en un futuro, todo ello con la diferencia de que ni la Tierra es un banco, ni el uso de recursos futuros significa necesariamente que los podremos acabar devolviendo, y eso es así porque la demanda de bienes y servicios no para de aumentar año tras año, y eso es un hecho innegable.

En el caso de 2020, el “día del Sobregiro” fue el día veintidós de agosto mientras que en 2019 éste fue el día veintinueve de julio. El hecho de que esta fecha se haya pospuesto casi un mes desde 2019 a 2020 no ha sido porque nosotros hayamos hecho propósito de ahorro y nuestro planeta nos lo haya reconocido así, simplemente se trata del efecto del Coronavirus en la Economía Mundial y, de rebote, en la bajada coyuntural de nuestra demanda de bienes y servicios. Es fácil sacar conclusiones de lo que nos quiere explicar esta fecha, en 2019 consumimos a finales de julio todo lo que la Tierra produce en un año y estuvimos gastando recursos futuros durante cinco meses, mientras que en 2020 lo mismo pasará durante “sólo” cuatro meses. Cierto es que hay muchas opiniones críticas con el sistema de cálculo del “día del Sobregiro” y una de las mayores críticas es precisamente que no tiene en cuenta muchos factores importantes y que, por lo tanto, esta fecha se calcula a partir de suponer que la capacidad de producción anual de la Tierra es algo perfectamente cuantificable, cosa no tan clara ni fácil. Sea como fuere, lo cierto es que este Día se calcula de la misma manera cada año y, por tanto, si bien estoy de acuerdo en que ciertamente no indicará EXACTAMENTE el día donde hemos consumido todos los recursos del año, su evolución en una serie temporal sí que nos dará una indicación clara y precisa de cómo está evolucionando todo. Se da el caso de que la serie temporal del cálculo de este “Día del Sobregiro” de los últimos años es aterradora, quizá no sea del todo exacto, pero sí que indica como vamos y, la verdad, no vamos muy bien. Como dato a considerar, hay quien afirma que, al ritmo actual, necesitaríamos una Tierra y media para poder satisfacer nuestra demanda actual con garantías de continuidad.

Serie temporal del Día del Sobregiro. Nótese la bajada en 2020 debido a la pandemia.

Otros hechos que son innegables son que la población actualmente no para de crecer sin freno y que nuestro nivel de vida medio global ha mejorado en los últimos años. Ello significa que la previsión sobre la evolución de nuestra demanda de bienes y servicios es que la misma no parará de crecer exponencialmente, por lo tanto, una vez pasada la maldita pandemia actual (que pasará) nuestra presión sobre la Tierra y sus recursos no se detendrá y ésta irá aumentando sin compasión para con el planeta de tal manera que habrá un día, quizás no muy lejano, en el que, si las cosas no cambian mucho, el planeta Tierra se nos habrá quedado pequeña, un hecho que repercutirá directamente tanto en nuestra manera de vivir como en el bienestar de la Humanidad en su conjunto. En pocas palabras, no podremos producir lo suficiente para las necesidades de todos; el panorama, desolador, desastres ecológicos, hambre, la sensación de que lo hubiéramos podido evitar y no lo hicimos, cambio climático, etc.

Y es que, de momento, sólo disponemos de nuestro planeta para vivir o explotar sus recursos. Es cierto que fuera del Planeta Tierra los recursos son ingentes, por ejemplo, tenemos los planetas Júpiter y Saturno, tan grandes que dentro de los cuales podrían caber más de mil Tierras, sobre todo en el caso de Júpiter, y compuestos casi exclusivamente de gas hidrógeno, que es un magnífico y eficiente combustible, o bien, si la falta fuera de recursos minerales, hay multitud de asteroides de composición férrica alrededor del Sol; sin embargo, aunque la explotación de recursos fuera de la Tierra no deje de ser algo encantador y moralmente aceptable siempre que lo que se explote no esté previamente habitado por cualquier tipo de vida autóctona, lo cierto es que las distancias de la Tierra a las que se encuentran estos cuerpos a explotar son tan grandes que el coste de sufragar una expedición humana para ir a buscar recursos allí sería sencillamente inasumible para la Humanidad actual y también, seguramente, para la Humanidad futura. Es evocador ver películas de Hollywood que traten sobre los viajes a otros planetas del Sistema Solar pero la realidad es tozuda, no es que una simple expedición a, por ejemplo, Júpiter fuera complicada de diseñar, sino que sería imposible de sufragar y tampoco se conseguirían resultados rápidos que fueran aceptables ni rentables para el ingente coste y riesgo a asumir. Hay que tener en cuenta que nuestra sociedad es muy cortoplacista y que una empresa así pediría un acuerdo global de toda la Humanidad para hacer algo de lo que se verían resultados, de existir, a muy largo plazo pero nuestra mentalidad simple y lamentablemente no funciona así. Por lo tanto, por ahora no tenemos otro hogar ni lugar donde ir que no sea nuestro pequeño “planeta azul”, la Tierra; NO HAY PLANETA B a donde ir si las cosas empeoran.

Claro y conciso. Sólo tenemos este planeta, vale la pena cuidarlo.

Por lo tanto, debemos tomar conciencia entre todos de que la situación actual no se puede mantener demasiado tiempo como está si no queremos enfrentarnos a un desastre económico y social a medio plazo. Iniciativas como las energías alternativas o los motores eléctricos van en la buena dirección (siempre que la energía eléctrica que consume el motor de nuestro coche eléctrico provenga de fuentes sostenibles, si no, flaco favor al planeta) pero aún tenemos que mejorar mucho. Mientras tanto, tendremos que ir viendo la evolución de este “día del Sobregiro” de cada año; si algún día este índice empieza a mejorar, querrá decir que lo estamos empezando a hacer bien y también mejorará nuestra perspectiva de futuro a medio y largo plazo y, de paso, también la de nuestros hijos y descendientes.

Tortosa, 3-11-2020

Jordi Mulé.

Economista C.E.C. núm. 13147.

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