Coronavirus, ¿y ahora qué?

En los últimos dos meses todos hemos sufrido un confinamiento a causa de la pandemia actual; no hubo habido más remedio que priorizar la Salud ante todo y eso era ciertamente lo que tocaba hacer. No obstante, en estos momentos que parece que todo va en la buena dirección, que parece que la pandemia va remitiendo, toca reflexionar sobre cuál puede ser el futuro más inmediato y, sobre todo, sobre cuál puede ser el escenario económico más próximo.


La situación actual es, cuanto menos, insólita desde cualquier punto de vista; insólita porque se trata de la primera pandemia global desde la llamada “Gripe española” de hace cien años; insólita porque es la primera vez que un patógeno aprovecha la gran movilidad de la población actual para expandirse casi sin control; insólita por el cuadro clínico que presenta esta nueva dolencia, ya que que hay quienes la sufren más o menos bien pero, en cambio, ataca especialmente a los colectivos más vulnerables. Podría continuar diciendo muchos motivos por los cuales la pandemia del coronavirus, o Covid-19, es insólita pero dejadme comentar uno, es insólita porque, que yo sepa, es la primera vez que se ha tenido que parar casi del todo una Economía en pleno rendimiento y funcionamiento y no por motivos inherentes a ésta, sino que se ha parado la Economía de manera repentina y siguiendo las órdenes de las Autoridades.

Es decir, una cosa es que haya ciclos económicos, por ejemplo, en el siglo XVII se produjo una devaluación del precio de los metales nobles por la inundación que había de oro y plata que venía de América y a la cual se sumaron una serie de malas cosechas, el resultado fue una crisis económica que duró casi un siglo. En cambio, la pandemia actual ha incidido en un momento en el cual las economías mundiales parecía que enfilaban un camino alcista después de las crisis vividas a comienzos de este siglo; en pocas palabras, la crisis económica que vendrá por el coronavirus no será provocada por hechos económicos, por “cracks” bursátiles, por malas cosechas o por quiebras del sistema bancario, la crisis actual la ha provocado el mismo coronavirus y las medidas tomadas por los diferentes gobiernos para luchar contra la pandemia, esto es, confinar a la población y pararlo todo. El coronavirus no es sólo una dolencia más o menos grave dependiendo de quién la sufra, sino que también es un destructor de economías.

Y ahora que hemos parado la producción económica, que nos hemos quedado obedientemente dos meses en casa y que muchos han visto sus negocios cerrados o su trabajo pendiente de un hilo a causa de un ERTE, toca volver a ponerlo todo en marcha. Ahora bien, ¿como será la reanudación, como será volver a ponerlo en marcha todo, será igual que pararlo? La respuesta es que nadie lo sabe, nadie sabe qué puede pasar cuando de repente se para un motor económico y nadie espera que simplemente se ponga en marcha y ya está. Lo que está claro es que la recesión económica está servida.

¿Cuánto de profunda puede ser esta recesión? Haré un pequeño símil para entendernos mejor. Supongamos una economía que produce mensualmente durante 2019 un total de diez unidades; en este caso, podremos deducir fácilmente que el total producido por ésta durante 2019 ha sido de ciento veinte unidades, es decir, el PIB de 2019 habrá sido igual a ciento veinte. Vamos a ver qué pasa en 2020; suponemos que ha producido diez unidades durante los meses de enero y febrero, tres unidades durante marzo, abril y mayo y después pasa a produir diez a partir de junio y así hasta diciembre; en este caso, en 2020 habrá producido un total de noventa y nueve unidades, en otras palabras, su PIB de 2020 habrá sido de noventa y nueve. Si comparamos el PIB de 2019 con el de 2020, podremos ver que en 2020 se habrá producido claramente menos que en 2019, pues hay una diferencia de veintiuna unidades, lo que es lo mismo que decir que en 2020 se ha producido un 17,5% menos que en 2019; en este caso, la recesión habrá sido del 17,5%, un hecho innegable pero que esconde una gran fortaleza. La fortaleza recae en que, si os fijáis, los valores de las producciones mensuales a partir de mayo de 2020 se han recuperado hasta producir mensualmente el mismo nivel que antes de la bajada, diez unidades mensuales. Por lo tanto, en este sencillo ejemplo hay una bajada repentina durante tres meses que se recupera rápidamente; en este caso, la crisis habrá pasado y la recesión será innegable en términos absolutos, puesto que habrá costado mucho dinero a todo el mundo, pero habrá sido pasajera. Este caso es el que se denomina una “crisis en V“, una bajada y una subida rápidas.

Este ejemplo, ¿puede ser la situación que ahora nos ocupa?, ojalá, pero no parece que tenga que ser así; por un lado, el Turismo se verá este año muy afectado por mucho que ahora se diga que se abrirán las fronteras en julio, por otro, hay un factor bastante imponderable y subjetivo y que tiene que ver con la confianza del consumidor; mientras la gente no tenga una sensación clara de seguridad no se volverá a relacionar con los otros del mismo modo y el consumo no será el mismo. Los humanos somos seres sociales, nos relacionamos entre nosotros y nos relacionamos más si nos sentimos seguros haciéndolo, por lo tanto, uno de los factores más importantes, a mi parecer, para conseguir una recuperación rápida será recuperar unos buenos niveles de confianza que permitan la gente volver a sus hábitos de manera segura y en el menor tiempo posible, si recuperamos la confianza, las expectativas que todos tendremos serán lo más optimistas posibles y entraremos en una espiral positiva; no nos sirve de nada estar con los ánimos por los suelos si tenemos que levantar un país. Siguiendo el ejemplo anterior, en el supuesto que nos ocupa no volveremos inmediatamente a producir “diez” mensualmente, pero sí que es nuestra responsabilidad (y también la de los poderes públicos y de los medios de comunicación) el ir superando este estado de ánimo, ahora apagado, para recuperar nuestra confianza y expectativas, de tal manera que la crisis del coronavirus, que ahora parece que, en el mejor de los casos, será una “crisis en U“, de más lenta recuperación que en el caso anterior, no acabe siendo una “crisis en L“, un caso mucho peor que los anteriores dos, puesto que baja y no después no sube y que, además, dura mucho más tiempo.

Por lo tanto, nos toca a todos superar este estado de ánimo actual e ir controlando lo que quede de la pandemia siguiendo al máximo las recomendaciones para que así vayamos poco a poco recuperando los niveles precrisis. ¿Difícil?, sí, pero no imposible, el objetivo es llegar cuando antes a recuperar tales niveles precrisis, y esto que ahora parece ser una utopía podría no serlo en el medio plazo siempre que se puedan recuperar la confianza y las expectativas de consumo y que las decisiones tomadas desde los Poderes Públicos sean lo más acertadas y meditadas que sea posible. Tiempo al tiempo.

Tortosa, 25-5-2020

Jordi Mulé

Economista C.E.C. núm 13147.

Què en penseu? / ¿Qué pensais?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s