Reflexiones confinadas de un bancario.

Actualmente vivimos bajo un confinamiento que, además de hacernos sufrir restricciones a la libertad de movimientos, incertidumbre respecto al futuro a medio plazo o una sensación general de desmoronamiento, creo que también ha hecho que el público en general haya podido llegar a comprender mejor la importancia de la función de cada uno, algo que va mucho más allá de la simple profesionalidad y que adquiere un matiz muy diferente.


Soy empleado de banca desde 1989 y en todo este tiempo he podido vivir multitud de situaciones económicas diferentes, muchas buenas, como los periodos de bonanza económica habidos, y otras quizá no tan buenas, como la Burbuja Inmobiliaria y su pinchazo; también tuve ocasión de vivir el proceso de concentración bancaria posterior a tal pinchazo, un fenómeno tan importante que no me extrañaría que alguien lo acabe denominando, cuando se escriban los libros que contarán la Historia actual, de “Revolución Bancaria”. Por lo tanto, en mi experiencia profesional, iluso de mí, pensaba que en lo que a situaciones profesionales se refiere lo había visto ya casi todo, nada más lejos de la realidad.

Siempre he considerado bastante gratificante mi actividad profesional; trabajo en un sector que es un gran dinamizador de la economía, el Sistema Bancario permite acceder al crédito a muchísimas personas y empresas y, aparte, gracias al efecto del “multiplicador de dinero” provocado por la existencia de tal Sistema Bancario, la cantidad de dinero en circulación realmente es realmente muy superior al que seria si no existiera; un Sistema Bancario eficiente es una pieza clave en la economía de cualquier país, y esto es un hecho, y si alguna vez se hace patente tal hecho es, precisamente, en momentos como los que ahora nos toca vivir. Antes comentaba que hasta hace poco creía haber visto ya casi todo lo posible de ver en relación a mi actividad profesional, y tengo que decir que me he dado cuenta de que iba totalmente errado; tenía que venir una pandemia global como la que desgraciadamente nos ha tocado vivir para darme cuenta de ello, y es que ahora, más que nunca, la tarea que cada cual realiza desde su pequeña parcela, sea la que sea, logra una dimensión de Servicio Público nunca antes conocida o, al menos, nunca antes tan evidente.

En estos momentos, muchos empleados de mi sector estamos trabajando duramente para ofrecer soluciones, asesorar y acompañar nuestros clientes ya que muchos de ellos, han visto temporalmente cerrados sus negocios o, en el mejor de los casos, han visto bastante disminuida su capacidad para generar ingresos. No olvidemos que la pandemia y el consecuente Estado de Alarma han hecho que la actividad económica baje hasta niveles nunca antes vistos y que gran parte del tejido empresarial del país sufra momentos de gran estrés e incertidumbre profesionales, sin olvidar la gran cantidad de población que ha visto cómo han sido temporalmente despedidos de su trabajo a causa de los ERTES que se van multiplicando. De aquí la importancia del trabajo que los “bancarios” estamos desempeñando.

Antes hablaba de gratificación profesional, tengo que reconocer que, en estos momentos, la gratificación profesional que muchos estamos viviendo es mucho más intensa, logra otro nivel. A pesar del gran volumen de trabajo al que los empleados de los llamados “servicios esenciales” nos estamos enfrentando, creo realmente que hemos podido todos rápidamente llegar a ser conscientes de la importancia de nuestra tarea en estos momentos de necesidad nacional la cual transciende y va mucho más allá de la simple obligación y profesionalidad, se trata de que nuestra función también es un servicio en bien de la Sociedad en su conjunto, se mire por donde se mire, y esto la hace más grande que nunca.

Un bien a la Sociedad en su conjunto en el cual cada sector tiene su parte de responsabilidad; los sanitarios, vigilando por la salud y luchando contra la pandemia, los de los otros sectores, cada cual cumpliendo su obligación y, en el caso de nosotros los empleados de banca, dando soluciones adaptadas a cada caso particular y que aporten tranquilidad a nuestros clientes, es decir, velando por su salud financiera a medio plazo. No se me ocurre ningún caso en que el hecho de “Estar” logre un matiz tan acusado, como tampoco había recibido antes tantas muestras de agradecimiento por parte de clientes como en estos días. A pesar de estar en situación de teletrabajo desde casa la mayor parte de los días, con la familia, incluidos los niños pequeños, confinada en casa, tengo que decir que vivo momentos muy emocionales pero, a la vez, muy gratificantes en lo profesional pero también en lo personal.

Quisiera terminar este escrito mencionando y reconociendo la gran tarea de las Administraciones Públicas, la de los empleados del Sector Sanitario, la de los profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y también la de los empleados de los establecimientos de alimentación, de los supermercados, de las farmacias y de tantos y tantos empleados de cualquier sector y, entre ellos, también, la de los empleados del Sistema Bancario. Será con el esfuerzo de todos que venceremos a esta pandemia y seremos capaces de enfrentar con éxito cualquier tipo de crisis que venga después. Tengo la firme convicción de que, ahora y siempre, todos, desde cualquier sector, vamos a estar siempre a la altura. Juntos, todos, lo conseguiremos, ¡todo irá bien!

Tortosa, 29-4-2020

Jordi Mulé

Economista C.E.C. núm13147

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